Huellas o pisadas, pisadas y huellas forman el camino ya formado para los cabos del exilio, locos, enamorados, desorientados, desubicados, vuelven y van, llegan al inicio del fin o al final del inicio, se pierden en el vacío, otros se enredan con una hierva venenosa llamada amor, otros simplemente corren al brazo de papá, lo aprietan y este le dice “ya vete es hora de andar”.Avanzo, no me canso, encuentro tres niños y siete ancianos, una muchacha que reparte besos a todos, menos a la nada y mis amigos retroceden por miedo al encontrar opciones y yo tal vez, desubicado, quizá desorientado, probablemente enamorado, absolutamente loco, pero si exiliado de todo lugar que piso y aun no llego, arrastro la maleta de mis dudas, se desvanecen las huellas, no temo estar solo, pero le temo a la soledad.
Avanzo, pero esta ves sin rumbo, estoy sin nada, lo perdí todo, me asaltaron, se llevaron mis recuerdos, voy a paso firme sin dudar, con mucha sed de ansiedad por llegar, duermo pero no me detengo, sueño y sigo andando por un camino ya hecho por otro.
Perdido, busco a Elí y a Valero, los busco por que están tan perdidos como yo, y tal ves así me ayuden a escribir lo que un día fue de los tres para santiago.
No hay comentarios:
Publicar un comentario